Mi primer año como Emprendedor – Parte I


Bueno, bajemos a tierra un poco. Durante el 2015 estuve escribiendo desde una nube, una que está por acá en mi a habitación, que a pesar de ser bastante mullidita y cómoda, es un poco chica, y solamente entran ideas, pensamientos, alguna que otra historia. El problema con esta nube es que no le caben las experiencias, no me deja bajar y contarles qué carajo me pasó.

Este año me levanté de la cómoda nube en la que estaba recostado y me paré sobre la silla, y desde acá puedo gritar, porque se me infla el pecho y hago ese movimiento espasmódico que hace mi cuerpo ondule, empezando desde los tobillos y pegando el latigazo con la cabeza.

¿Qué quiere decir ser un emprendedor? Ni idea, pero paso a hacer una “breve” crónica con las iniciativas que se llevaron mi tiempo el año pasado. Voy por orden cronológico (ponele).

Enero

Renuncié a mi trabajo en la consultora. Volví a casa, festejé y me fuí a dormir.
Posteé en INICIA (gracias por tanto) que estoy acá, que existo y que estoy listo para que la vida me sorprenda.
– Me mudé a lo de Pablito que andaba de viaje y su familia también; me instalé en mi nueva oficina, pelopincho, un piloto de aviones y un músico que iba y venía todo el tiempo.

Febrero/Marzo

London Squirrel: a los pocos días luego de renunciar a mi trabajo fui a Benavidez a un mayorista de frutos secos. Los frutos secos son una necesidad y una adicción para mí, el vege. Compré alrededor de 15 kilos de varios productos, de ahí me fuí a comprar una bolsitas y una selladora térmica (si alguien necesita una, llévensela, por favor). Investigué la competencia, el negocio de los kiosqueros, hice un excel para calcular costos y sacar precios, diseñé una etiqueta, pensé mucho donde no estaba llegando este producto y terminé vendiéndolos en el frigobar de un hotel. Hice mi propia marca de frutos secos “premium”, invertí muy poca plata, me cansé mucho embolsando, la plata volvió, pero me di cuenta muy rápidamente que no era a lo que me quería dedicar. Finalmente lo dejé.
Aprendizaje: Comprar y vender para poder llegar a fin de mes puede ser muy aburrido.
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Directorio Yoga: ese mismo mes, en mi oficina de la calle Navarro, entré en contacto con Joaquín. El creó éste portal, al que le puso mucho huevo, tiempo y guita. Su idea era básicamente ser “las páginas amarillas” del Yoga en argentina. Para ese momento tenía como 600 centros, yo le vi potencial y me sumé y empezamos a trabajar en ver como podíamos hacer de este proyecto algo sustentable, o sea, que levante guita. Dimos muchas vueltas, analizamos los números (Analytics, Facebook, etc.), hablamos con profesores y centros de Yoga. Llegó un momento en que sabíamos que hacer y prácticamente también cómo, pero para Abril se cortó, el terminó yéndose del país a buscar una vida nueva y hacer un poco de música. Supe que era hora de seguir adelante.
Aprendizaje: Los proyectos son su gente, nada más.
Hace poco me mandó un tema que grabó y me voló la peluca. Grosso.

– HoyAyuda: durante la facu a veces me sentía un poco fuera de lugar, me daba cuenta que no le agarraba la onda a mucha gente que vivía pensando en guita, retorno, negocio, multinacional, operación; yo entendía los conceptos, pero no los encontraba muy placenteros. Por suerte entre mis amiguitos también estaba el Tuco, un humano increíblemente loco. Empezamos a flashear “proyectos solidarios” sin nada de conocimiento, de nada. Pusimos manos a la obra con algunas ideas que iban surgiendo. Nos movimos de aquí para allá, convencimos de sumarse a dos personas increíbles, Flor y Juan, Comunicadora Social y Publicista respectivamente. Dimos muchas vueltas con ideas locas de hacer una tarjeta de descuentos que, quien la tenía podía donar una parte del descuento que ganaba como consumidor, decíamos que queríamos hacer “aikido del consumo”, en la teoría ganaba el vendedor que tenía que sacarse los productos de encima (ropa fuera de temporada por ejemplo) o tenía una capacidad fija (teatros, restaurantes, hoteles, etc.), ganaba el consumidor porque compraba con descuento y, la parte linda de la cosa, ganaban los proyectos sociales que recibían una parte de ese descuento de parte del consumidor y de la empresa, todos contentos. ¿Suena raro no? Bueno, no supimos como llevarlo adelante, después de varios modelos que ideamos para implementar un MVP nos mudamos al Borges Hostel que nos prestaba el espacio para llevar adelante el proyecto, se sumó Solano, otro loco hermoso, tratamos de validar esta hipótesis de que la gente estaba dispuesta a resignar parte de un descuento para un proyecto social, hicimos una movida solidaria, y para Agosto nos dimos cuenta de que no caminaba, que ya no sabíamos que hacíamos ni tampoco para qué. Así de un día para el otro el proyecto quedó en la memoria.
Aprendizaje: 1) Para poder ayudar a alguien, primero hay que escucharlo y entender su necesidad. 2) Para cualquier cosa que quiera hacer necesito un propósito claro.

– Médicos de Casas: si había algo que tenía claro para Marzo era que no me interesaba hacer un proyecto que se quede estrictamente en la guita, yo mismo me compraba mi tiempo y lo iba a gastar como se me cante. A través de Nati, una loca amiga proyecto de Arquitecta, junto a mi novia (también proyecto de Arquitecta en ese momento) conocimos a Vicky y su emprendimiento social. La idea me pareció increíble. En pocas palabras era ir con Arquitectos y otros profesionales de la construcción a algunos barrios del Conurbano donde las casas son autoconstruídas y están en un nivel de deterioro muy importante, pero no para ir a charlar un rato, sino a hacer un diagnóstico general del inmueble y proveerle a la persona un Plan de Mejora para su hogar a un módico precio. La data dura dice que el déficit habitacional cualitativo (tengo hogar, pero en muy malas condiciones) en Argentina alcanza casi a 1 de cada 3 casas, MDC se plantó y decidió tomar esa información como propósito. Vicky ya traía un año trabajando en este proyecto, ya tenía una buena idea de por donde iba todo esto. La primera reunión a la que me acerqué eramos 8, una Contadora, 4 estudiantes de Arquitectura, 2 Arquitectos y quién escribe. Todos trabajando de manera voluntaria, sin un peso de por medio nos pusimos a diseñar un Protocolo de Relevamiento para poder ir a una casa y poder generar un diagnóstico que nos permita proveer soluciones concretas a los clientes. Se discutió y mucho, había mucha intensidad en el ambiente, claramente todos estabamos alineados con el mismo objetivo pero cada uno traía sus formas de pensar y hacer. Lo que aprendí (y aprendo) de cada uno de ellos fue (y es) increíble.
Y así fuimos avanzando, conocí varios barrios de Moreno, conocí una organización que venía laburando ahí hace ya tiempo que logró gasificar miles de hogares, así como leen, la Fundación Pro Vivienda Social le dio la posibilidad a miles de vecinos de contar con un tendido de gas, y todos los vecinos pagaron por tener esa conexión, nadie les regaló nada. Entré a algunas casas que me abrieron sus puertas, hice relevamientos, charlé con los vecinos, ayudé en todo lo que podía desde lo que mejor me sale (un poco de todo).
MDC viene creciendo a pasos agigantados y ya lleva hechos varios relevamientos, diagnósticos, visitas y planes de mejora, y semana a semana va sumando, es un placer ser parte de ese equipo donde cada uno pone lo que tiene y se construye entre todos.
Aprendizaje (hasta el momento): 1) Hay pocas cosas más placenteras que trabajar en equipo, sobre todo cuando hay pasión en el aire. 2) Si volvés a tu casa con una sonrisa, repetí.

Abril/Mayo

Blog: venía leyendo mucho, a veces escribiendo, descubriendo ideas de otros que nunca había tenido tiempo para detenerme a pensarlas, también con muchas ganas de bajar lo que iba aprendiendo de mis experiencias. Me dije “Si Magnetto puede, ¿por qué no tener mi propio medio?”. Y cómo soy un poco obsesivo no me gustaba la idea de estar sobre la plataforma de otro, que me manejen el diseño y tener una URL que no sea mía, quería hacerlo bien. No sabía nada de páginas web, pero así como así, empecé a informarme, compré un dominio (éste que visitás) a literalmente $30, encontré un hosting gratis y ahí empezó el problema: tenía que aprender a hacer una web. Ahí apareció WordPress, magia pura, viene con todo resuelto prácticamente, para los que no conocen tiene un market de muchas plantillas distintas, algunas gratis (bastante limitadas) y otras pagas muy buenas. Obviamente me bajé una grátis, pero no quería que se viera berreta. Me puse a investigar sobre HTML, CSS, PHP y Javascript, me metí en codeacademy (recomendadísimo para arrancar) y así aprendí lo básico para programar desde cero. Lo retoqué todo y tardé como un mes en decidirme como quería que se viera y que funcione “bien”.
Ya empezando Mayo me puse a escribir sobre lo que pensaba, sentía y experimentaba, me costó mucho decidir cómo quería comunicar: de que iba a hablar, que tono iba a usar, a quién quería hablarle, a quien quería parecerme y a quién no. Me tomé mi tiempo y escribí 5 artículos, 3 pasaron el filtro y quedaron a la espera del lanzamiento. Arme un página en FB, preparé el Analytics, y a principios de Junio arranqué.
Aprendizaje (hasta el momento): 1) Nunca te va a gustar lo que escribís una semana después de hacerlo. 2) Internet tiene todo (o casi todo) resuelto. 3) Escribir te ayuda a no olvidar.

¡Continúa en la Parte II que sale la semana que viene! 😀