Yira yira, ponele…


Para Discepolo estamos solos, pero él no tenía LinkedIn. Te puede estar pegando muy mal el azar últimamente tambíen, pero también hay que saber darle su lugar y entender el poder de las decisiones. La era del conocimiento ya está acá, la información (buena y no tanto) está al alcance del que la quiera (y pueda) tomar; en este contexto mezquinarla está muy mal visto, se convirtió en un bien social. Si tuviéramos que rearmar el refrán seria: Un vaso de agua y Wikipedia no se le niega a nadie.

Estas nuevas ondas y conexiones afectaron nuestro comportamiento en varios sentidos, y seguramente lo seguirán haciendo. El 9 de enero del 2007 se anunciaba el primer iPhone, el mismo año Facebook y Google te ayudaron a ingresar a cualquier servicio con sus APIs y Wikipedia disparaba crecía como nunca antes. Se hablaba de infoxicación, banners con publicidad por todos lados, miles de mails basura impunemente entraban a nuestras casillas todos los días y empezabamos a dejar Fotolog para acercarnos a la Red, a ser un nodo de información conectado al Facebook, Twitter, Google+ y más.

Con las Redes Sociales en crecimiento comenzamos a conectarnos de una nueva manera: muchas relaciones que se daban de manera física o analógica fueron reemplazadas por otras digitales y así se dió durante un largo tiempo, y con esté vínculo se fomenta la cultura del compartir (información) al instante a un círculo de influencia. La “vida virtual” comenzaba a ganar protagonismo dentro de la analógica, hablamos del video del mono que se mea en la cara y no parecería algo que vaya a acabarse afortunadamente.

Con todo esto, aún así en los últimos años se dieron avances muy importantes desde la creación de espacios físicos de encuentro impulsados desde relaciones meramente digitales, se valoriza el compartir momentos y no solamente información: Couchsurfing, Meetup, y otras que ya no juntan niños que bailan con teléfonos en sus oídos en un patio de shopping, sino miles de comunidades con distintos propósitos que generan experiencias que solo la tecnología nos puede proveer, cómo meriendas hobbits. Hoy hay parejas casadas por Tinder.

¿Por qué esta introducción? Cuando estaba pensando en emprender me dí cuenta que la Red es muy valiosa, gracias a la cantidad de información que la gente comparte pude encontrar respuesta a preguntas que me hubiesen vuelto loco muchos meses, sin tener que moverme de mi cálido hogar. Pero las ideas más valiosas no las encontré en artículos ni posts, sino en mis contactos analógicos; algunos los conocí en la calle, casas, clases, organizaciones, eventos y más,  y otros igual de valiosos con los que compartimos algo en el mundo digital, y nos animamos a juntarnos.

Depende de qué uso les demos, las Redes pueden pasar de desconectarnos a lentamente volver a conectarnos, pero para eso no tuvieron que cambiar los programas, sino que tenemos que cambiar nosotros. A un software le cambiás una línea de código y ya cumple una función nueva, pero nosotros no funcionamos así, nos lleva un tiempo adaptarnos a las nuevas herramientas.

No más Yira yira, si la suerte es grela buscá en la Red, eludí la basura informativa, buscá conexiones valiosas que alimenten relaciones analógicas y animate a tomarte unos amargos con un extraño.